Ni generación “X”, ni “Y”, ni… Mi generación es otra:

La semana pasada, durante una sesión individual de apoyo, estuvimos hablando y analizando los comportamientos de las generaciones que están conviviendo en la actualidad (la baby-boom, la X, la Y, la Ni-Ni…)

Después de estar hablando, comparando comportamientos, analizando diferencias en los valores, etcétera, quedó claro que no nos identificábamos con ninguna de esas generaciones ¿alguien lo hace 100% con la suya?  Al final, tras alguna pequeña broma y alguna risa, concluimos que nos apuntábamos a la generación de Mary Poppins.

Y alguno se preguntará: “¿Y esa cuál es?” No, no es la que se caracterice por tener la facilidad para saltar dentro de un cuadro y evadirse a un mundo de fantasía donde ganar carreras con caballos de tiovivo. Ni tampoco es que comuniquemos los mensajes por medio de canciones (vale, alguno lo hacemos de vez en cuando, pero ese no es el tema) 

El punto salió porque, hablando de que los valores están cambiando (y en algunos casos desapareciendo)  la persona con la que estaba trabajando comentaba que ya no hay “filosofía de esfuerzo”, que ahora quieren todo fácil, que su objetivo es disfrutar…

Y yo digo: “A mi también me gusta disfrutar”. Yo quiero pasármelo bien en el trabajo, reírme con mis compañeros, tener momentos distendidos… Es más, creo firmemente (y de hecho está demostrado científicamente) que esos momentos de desconectar, echarse unas risas y liberar tensión, son más que productivos porque nos “recargan las pilas” y nos ayudan a centrarnos mejor, a ser más creativos, a trabajar mejor en equipo, etc.

Además, hacer algo que nos gusta y con lo que disfrutamos va a favorecer que, sea lo que sea lo que hagamos, lo hagamos mejor.

Si tienes una tarea que hacer y eres profesional, seguro que la harás bien. Si añades pasión, harás algo extraordinario. Hacer algo con lo que disfrutas hará que marques la diferencia (estoy convencido de que has conocido a alguien que encaje perfectamente con este punto, ya sea un profesor, un jefe, tu pareja o incluso tú  mismo cuando has hecho algo que te apasiona)

Así pues, nos apuntamos a poner “un poco de azúcar en la píldora”, es decir, que asumiendo nuestras obligaciones (tomar esa “píldora”) podemos intentar disfrutar y hacerlo más ameno y divertido, además de poner pasión en lo que hagamos.

El punto importante de esto es el énfasis que le pone a asumir las responsabilidades, no rehuirlas, pero hacerlas más amenas, más llevaderas y disfrutar lo más posible con ellas.

Otro día hablaré del “Arte de la Felicidad en el trabajo”, pero hoy quisiera poner mi granito de arena para conseguir que el día sea más “glorioso” y que esté “más verde el campo y el cielo más azul”.

Muy buen día a tod@s.

 

 
 

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